martes, 6 de octubre de 2009

Sólo un día normal, las calles se convierten en tumbas, los rastros se han removido y la busqueda se desaprobó. Tan fría la noche, los débiles pierden la batalla; muchos de ellos allá afuera, a nadie parece importarle. Perdidos y tan solos. Nacidos pero no reconocidos. Abandonados a su suerte. Niños olvidados. Nunca escucharemos un nombre. Ellos son los culpables. Demasiado jóvenes para romper las cadenas. Ellos miran, ellos sienten, ellos creen al igual que nosotros. Están riendo y llorando, quieren vivir aquí como tú y yo. Ojos son luz. Demasiados cansados de las despedidas. Nunca se sienten abrazados. Asustados de cada rostro. Una vida en disfraz. Esperan, muertos por siempre. Perdidos y tan solos. No debería ser así. Nosotros miramos, sentimos, creemos al igual que tú. Estamos riendo y llorando queremos vivir aquí como tú.

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